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¿Qué tiene de único el horno alfarero inaugurado en Ocochochi?

Ayer se inauguró un horno alfarero en la comunidad rarámuri de Ocochochi, municipio de Bocoyna, para la producción de artesanías; es el único en Chihuahua de su tipo y el onceavo en todo México.

Por: Antonio Huizar 19 Julio 2019 10:10

Primordialmente, lo distingue el hecho que sea libre de humo, lo que implica un menor impacto ambiental y menor afectación en la salud de las y los artesanos.

Los hornos alfareros libres de humo son una rareza en todo el mundo. El primero en Latinoamérica fue instalado en México por el maestro japonés Masakazu Kusakabe en un taller en la Escuela Nacional de Cerámica (ENC) en el 2017. La ENC contactó al ingeniero japonés Yusuke Suzuki para liderar la construcción del horno en Chihuahua. Emocionado por participar, el ingeniero Suzuki salió de su retiro de la profesión para involucrarse en este proyecto.

Por su parte, el ingeniero Suzuki logró bajar el costo del modelo del maestro Kusakabe de 500 mil pesos a 55 mil pesos.

Además, el horno utiliza material orgánico; es decir, cualquier tipo de leña, no gas o electricidad, convirtiéndolo en una opción más económica y accesible para las comunidades indígenas. Incluso pueden usar las abundantes piñas de pinos de la localidad para encenderlo.

De hecho, los materiales para la construcción del horno y para su funcionamiento (como la leña), son 95% de procedencia local. Este factor adicional facilita su réplica en comunidades aledañas.

De igual manera, el proceso de producción empleado en este horno requiere esmalte y embalaje. Ésto es inédito en la artesanía rarámuri tradicional y le brindará una mejor durabilidad a las artesanías, así como un mayor valor de uso y estético; como consecuencia, la alfarería rarámuri tendrá un mayor valor comercial.

En términos de gestión, el horno será autogestionado comunalmente y el liderazgo recaerá en mujeres de la comunidad. Podrá ser usado por otras comunidades que pidan permiso y se coordinen con las alfareras de Ocochochi para realizar quemas en el horno. 
Ésto se debe a que el horno fue instalado en un terreno ejidal, lo que facilita este tipo de colaboraciones y decisiones comunales.
 
Por último, el horno fue resultado de un esfuerzo conjunto entre el Fomento y Desarrollo Artesanal del Estado de Chihuahua (FODARCH), la Escuela Nacional de Cerámica, la Fundación Kasuga y la Universidad Panamericana, pero ante todo con la colaboración de la comunidad rarámuri de Ocochochi.

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